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domingo, 8 de mayo de 2011

Henri Matisse

Cateau Cambrésis, 1869 - Niza, 1954) Pintor francés. Cursa estudios de jurisprudencia entre 1887 y 1888, en la Universidad de París, que se ven interrumpidos por una larga y grave enfermedad que le retiene en cama hacia 1890. Durante su convalecencia empieza a pintar, y en 1891, ya recuperado, vence la oposición de sus padres y abandona la carrera de leyes para entrar en la Escuela Julian, donde estudia bajo la dirección de Bouguereau. En 1892 entra en el Estudio de Gustav Moreau, en la Escuela de Bellas Artes, donde cursa estudios de pintura durante cinco años. Es allí donde conoce a Rouault y a Manguin. Asiste también a los cursos nocturnos de la Escuela de Artes Decorativas, donde entabla amistad con Marquet.
Conversación bajo los olivos
Su primera exposición data de 1896-97 en el Salón de la Sociedad Nacional. Ese mismo verano conoce a Rodin y Pisarro y se interesa por la pintura impresionista. En 1898 viaja a Londres, animado por Pissarro, y allí descubre la obra de Turner; también visita Córcega y Toulousse. Las obras producidas durante estos viajes son las conocidas como protofauvistas, por la riqueza de su colorido y el grueso empaste; son fundamentalmente paisajes. De vuelta a París, asiste durante algunos meses a las clases de Carrière, en cuyo taller conoce a Derain y a Puy. Descubre en estos momentos a Cézanne (le compra a Vollard las Tres Bañistas).
Se inicia en la escultura siguiendo las enseñanzas de Rodin. En 1901 expone en el Salón de los Independientes y conoce a Vlaminck. Reconoce que la obra de Vlaminck y Derain es cercana a la suya y en 1903 participa en el Salón de Otoño junto a Camoin, Derain y Manguin. En 1904 pinta Lujo, calma y voluptuosidad, que será adquirido por Signac, donde muestra su interés por las teorías y técnicas del divisionismo, que muy pronto abandonaría en favor de la exaltación del color y del sentimiento propios del fauvismo.
1905 es el año de la presentación de una nueva tendencia que el crítico Vauxcelles bautizaría como Fauve, es decir, fieras, en el Salón de Otoño. Los Stein adquieren en ese momento la obra Mujer con Sombrero. Su obra Retrato de la Sra. Matisse causa, a pesar de sus reducidas dimensiones, un gran impacto en el Salón debido a la sabia saturación de los colores chillones. Matisse utiliza aquí el color en todas sus posibilidades expresivas.
En 1906 expone de nuevo con el grupo de los Fauves (Manguin, Marquet, Puy, Derain, Van Dongen, Rouault) en el Salón de Otoño y realiza su primer viaje a África, donde le impresionan los trabajos de arte popular, sobre todo los tejidos y las cerámicas. Pinta Naturaleza muerta con tapete rojo. En 1907, por medio de Gertrud Stein, conoce a Picasso y realiza su primer viaje a Italia.
En 1908, ilusionado por transmitir sus ideas a los artistas más jóvenes, abre una academia que sólo mantendría hasta 1911 y realiza su primera exposición individual en Nueva York, en la galería de Alfred Stieglitz. En 1908 pinta su famosa obra Armonía en Rojo, una escena de interior con naturaleza muerta, figura y paisaje visto a través de la ventana, donde Matisse trata de dar a este tema la grandiosidad que normalmente sólo se reservaba a los desnudos; el interior está decorado con un arabesco que se refleja en las formas del paisaje, en el fondo, que se presenta como un preludio de lo que más tarde realizaría en África.
En 1909 recibe del coleccionista ruso Schukin el encargo de pintar dos grandes paneles: La Danza y La Música; la primera, puede ser interpretada cómo una demostración anticubista de como las figuras pueden unirse a través del arabesco y de los intensos contrastes de color contra el fondo abstracto;... las fuentes de este mural son variadas, desde las figuras de los vasos griegos a las imágenes greco-romanas de las Tres Gracias. También en 1910 esculpe su primer altorrelieve, La Espalda 1.
En 1910 realiza una amplia muestra individual en París, en la galería Bernheim-Jeune y viaja con Marquet a Munich para visitar la exposición de arte islámico. En 1911, viaja a Moscú para instalar los paneles en casa de Schukin y conoce los iconos y las artes decorativas bizantinas, que pasarán a ser un elemento esencial en su repertorio estilístico. Es claro ejemplo de ello El Estudio Rojo, en el que destaca la simplicidad del colorido. La superficie del cuadro es mate y plana y representa el estudio del artista, esta vez sin el artista y sin modelo, solamente con cuadros y algunos otros objetos.

La danza (1.910)

Poco después viaja a Marruecos con Camoin y Marquet; pasa en el Norte de Africa los veranos de 1911-12 y 1912-13. Del primer verano data Jardín Marroquí, una composición casi abstracta de verdes y rosas. En 1913 participa con varias obras en el Armory Show neoyorquino y en la Secesión berlinesa. El estallido de la guerra provoca el traslado de él y su familia (se había casado en 1898 con Amélie Parayre, con quien tenía dos hijos) a Collioure, donde conoce a Juan Gris. En 1915 realiza una exposición individual en la galería Montross de Nueva York.
En 1916 pasa el invierno en Niza por primera vez. La placidez y el lujo de la Costa Azul resultan ser muy de su agrado y decide pasar allí la mayor parte del tiempo. Comienza en su obra una etapa de intimismo, con interiores, desnudos, odaliscas y naturalezas muertas como temas predominantes. En 1919 realiza su primera muestra individual en Londres, en las Leicester Galleries. En 1920 colabora con los ballets rusos de Diaghilev realizando las escenografías de obras de Stravinski.
En 1925 realiza un nuevo viaje a Italia y su estilo se hace mas robusto, como muestra Figura Decorativa, que es considerada la obra culmen de la preocupación de Matisse por el desnudo en un decorado oriental: la figura se presenta esquemática y monumental. Empieza a alcanzar un éxito evidente (en 1927 obtiene el premio del Carnegie International de Pittsburg, y vende prácticamente todo en la exposición de Dudensing Gallery en Nueva York).
Data de estos años Odalisca con pantalones grises, donde retoma la temática orientalista fuera del lugar de origen, en el estudio de París. Entre 1929 y 1933 se le organizan exposiciones retrospectivas en Berlín, Basilea, Nueva York y París. Recibe encargos del coleccionista americano Barnes para su fundación en Merion, Pennsylvania. Estos murales retoman el tema de la danza, en un esquematismo que se adapta perfectamente a su función decorativa.
En 1940, tras la derrota francesa, Matisse piensa en emigrar a Brasil, pero finalmente retorna a Niza; en 1941 sufre una grave enfermedad intestinal; tras su recuperación retoma el trabajo con fuerzas. En 1944 su mujer es arrestada y su hija deportada, Matisse se vuelca en su arte. Al finalizar la guerra, expone con Picasso en el Victoria and Albert Museum de Londres; después presenta una gran retrospectiva en el Salón de Otoño de París. Entre 1948 y 1950 trabaja en la decoración de la Capilla del Rosario de Vence (donde residía desde 1944). Se publica Jazz, una colección de reproducciones de los famosos papiers découpés (papeles recortados), acompañados de un texto poético del propio Matisse. La obra más ambiciosa hecha con papeles recortados es La Piscina de 1952, donde las figuras están distorsionadas para crear el efecto de hallarse bajo el agua.
Lujo Calma Voluptuosidad (1.906)
En 1949 vuelve a Niza. El Museo de Lucerna le organiza su primera gran exposición antológica, con más de trescientas obras. En los últimos años de su vida, los reconocimientos a su trabajo se suceden con la concesión del premio de la Bienal de Venecia (1950), la retrospectiva del Museo Nacional de Tokio (1951), la apertura de un museo dedicado a su obra en su ciudad natal y la individual en el Museo de Arte de San Francisco (1952). Murió el 3 de Noviembre de 1954 en Niza, a la edad de ochenta y cinco años.
Aunque Matisse sea conocido fundamentalmente como pintor, fue también un excelente escultor y dibujante. A lo largo de su dilatada carrera recibió las influencias de diversos movimientos del siglo XIX (Neoclasicismo, Realismo, Impresionismo y Post-Impresionismo) que transformó en un lenguaje moderno. Los maestros a los que más estudió fueron Poussin, Chardin, Watteau, Courbet, Manet y Cézanne. Su posición histórica como iniciador del Fauvismo no debe oscurecer sus logros personales al margen de un movimiento que, en realidad, duró poco y no tuvo programa. Su rival en magnitud e influencia fue Picasso, con quién mantuvo una distanciada relación de amistad y respeto durante muchos años. Los temas principales de su pintura fueron la naturaleza muerta, el paisaje, el desnudo femenino y su propio entorno (el estudio).

lunes, 25 de abril de 2011

Gustave Caillebotte

                                                                      
Autoretrato de Gustave Caillebottte
 Pocos pintores, por no decir ninguno, contribuyeron tanto al fenómeno impresionista como Gustave Caillebotte (1848-1894), y, sin embargo, este nombre aparece siempre en una segunda fila, por detrás de outsiders como Monet, Renoir, Degas, y compañía. A su obra pictórica, importantísima aunque quizás no al mismo nivel que la de los célebres pintores citados antes, Caillebotte añade una vital labor de mecenazgo, gracias a su acomodada condición social, que permite a los demás pintores impresionistas exponer en diversas exposiciones y trabajar con la seguridad de que el joven Caillebotte no dudaría en ayudarlos económicamente si sus obras no se vendían en suficiente cantidad. Por si esto fuera poco, Caillebotte donó a su muerte una importantísima colección de pinturas al Estado francés.

Joven tocando el piano

Pero vamos a dejar un poco al margen esta labor de mecenas y centrarnos en la carrera pictórica de Caillebotte. Más joven que la mayoría de sus colegas impresionistas, no participa en la primera exposición de 1874, pero, no obstante, sí lo hace en la de 1877, causando estupor entre críticos y compañeros. Su obra resultaba extraña: mientras que el dibujo y las composiciones resultaban muy similares a la pintura académica e incluso obsoleta del Salón, sus colores y pinceladas tenían una vocación claramente impresionista.

En su primera obra maestra, Los acuchilladores (1876, París, Museo d'Orsay) Caillebotte reúne un enfoque casi fotográfico con una composición marcada por una extraña y vertiginosa perspectiva, característica constante en sus primeras obras. Esta obra ejemplifica como ninguna otra obra el estupor que Caillebotte podía causar entre los asistentes a las primeras exposiciones impresionistas. Zola, quien apreciaba bastante a Caillebotte, la describía como "una pintura antiartística, limpia, helada y burguesa, a fuerza de exactitud." No es de extrañar que los mayores aplausos a esta obra vinieran de los sectores conservadores del salón, lo que quizás no agradó demasiado al artista.

Los acuchilladores 1875

El Puente de Europa (1876, Ginebra, Museé du Petit-Palais) y, sobre todo, París, tiempo de lluvia (1877, The Art Institute of Chicago) mantienen las características de la pintura anterior, y convierten el Paris de Haussmann en el escenario favorito de las personalísimas perspectivas de Caillebotte.
A partir del año siguiente, Caillebotte comienza a alejarse del estilo serio y frío del Salón para crear su propio estilo plenamente impresionista. Esto resulta evidente en las diferentes versiones del Hombre en el balcón , en los que la originalidad de la perspectiva atrapa al espectador, atrayéndolo a mirar más allá del hombre -en apariencia el protagonista de la pintura- para centrarse en la grandiosidad del espacio exterior.
El la década de 1880 la carrera de Caillebotte da un giro radical al trasladarse a una casa frente a Argenteuil, a orillas del Sena, donde comienza su afición por los veleros y las regatas.
París en tiempo de lluvia 1877.
Las obras de este periodo se caracterizan por una moderación en las perspectivas, menos forzadas que en la mayoría de pinturas urbanas de París, aunque continúa con las composiciones inusuales, ya sea por extraños puntos de vista o por estar en apariencia arbitrariamente cortadas. Las bellas imágenes de veleros que pinta Caillebotte tienen una clara influencia en las que Monet representara unos años antes.

sábado, 23 de abril de 2011

Pierre-Auguste Renoir



Jovencitas al piano (1892). París, Musée d'Orsay

Hoy día se quiere explicar todo. Pero si se pudiera explicar un cuadro, no sería una obra de arte. ¿Debo decirle a usted qué cualidades constituyen a mi juicio el verdadero arte? Debe ser indescriptible e inimitable... La obra de arte debe cautivar al observador, envolverle, arrastrarle. En ella comunica el artista su pasión; es la corriente que emite y por la que incluye el observador en ella". "Yo pongo ante mí el objeto tal y como yo lo quiero. Entonces empiezo y pinto como un niño. Me gustaría que un rojo sonara como el tañido de una campana. Si no lo consigo la primera vez, tomo más rojo y otros colores, hasta que lo tengo. No soy más listo. No tengo más reglas ni métodos. Cualquiera puede probar el material que uso o verme mientras pinto: se dará cuenta de que no tengo secretos". Estas dos frases resumen de manera contundente la filosofía de Renoir, uno de los grandes maestros  impresionismo que con sus obras ha cautivado a una legión de admiradores en todos los museos y colecciones donde se pueden contemplar.Pierre-Auguste Renoir nació el 25 de febrero de 1841 en la localidad francesa de Limoges. Era el cuarto hijo de Léonard Renoir y Marguerite Morlet. Su padre era sastre y deseaba ampliar su fortuna por lo que decidió trasladarse con toda la familia a París, en 1845, esperando aumentar su capital, cosa que no ocurrió. El pequeño Pierre acude a las clases de los Hermanos de las Escuelas Cristianas cuando tiene siete años, iniciándose en la lectura y la escritura. Será en estos momentos cuando ya empiece su admiración por el dibujo, llenando de apuntes todos sus cuadernos. También sobresale en el canto, lo que provocará que el maestro de la capilla de Saint-Eustache se convierta en su profesor de solfeo, ingresando el pequeño en el coro de la iglesia cuando tiene nueve años. Léonard Renoir prefiere que Pierre se encamine hacia el dibujo ya que así podrá dedicarse a la decoración de porcelanas, una actividad tradicional en Limoges. En efecto, en 1854 Pierre ingresa como aprendiz en el obrador de los Lévy, pintores de porcelanas. Pronto destacará en la decoración floral y se le encargará la ejecución del retrato de María Antonieta en las tazas de café. Por las noches asiste a un curso en la Escuela de Dibujo y Artes Decorativas dirigido por el escultor Callouette. Se entusiasma tanto con la pintura que en lugar de comer, al mediodía acude al Louvre para copiar y dibujar a los grandes maestros:
Retrato de Aline Charigot(1885).
Filadelfia, Museum of Art.
Tiziano, Tintoretto, Fragonard, Boucher, Velázquez, Rubens... Esta admiración por los grandes se mantendrá toda la vida y será una referencia constante en buena parte de sus obras. Decoraba las porcelanas diez veces más rápido que sus demás compañeros por lo que consiguió amasar una pequeña "fortuna" que le servirá de ayuda cuando en 1854 la empresa Lévy vaya a la  encargo de decorar un café en la rue Dauphine. Poco a poco va ganándose la quiebra. Pierre tiene diecisiete años y no duda en colaborar con su hermano mayor, Pierre-Henri, pintando abanicos, coloreando escudos o pintando telas de iglesia para los misioneros de Ultramar, legando a recibir elvida gracias a los ahorros y los emolumentos que percibe, interesándose cada vez más por la pintura. Sus visitas al Louvre son cada vez más frecuentes y se apasiona por sus maestros -"¡Cuantas veces he pintado El embarque para Citerea! Así eran los primeros pintores con los que me familiaricé, Watteau, Lancret y Boucher. Mejor dicho: Diana en el baño fue el primer cuadro que me impresionó, y toda la vida he seguido queriéndolo como uno quiere a su primer amor" comentaría años después- por lo que decide ingresar en la Escuela de Bellas Artes. Supera el examen y el 1 de abril de 1862 se inscribe en las clases impartidas por Charles Gleyre y Emile Signol. En estos momentos conoce a Fantin-Latou, con el que visita el Louvre. Pero la rigidez académica no entusiasma al joven Renoir por lo que no duda en matricularse en el estudio privado de Gleyre, estudiando el desnudo del natural y sin someterse a la directa presión del maestro ya que Gleyre dejaba bastante libertad a sus alumnos.En el taller de Gleyre conocerá a tres de sus mejores amigos: Claude Monet, Alfred Sisley y  Frédéric Bazille. Los cuatro jóvenes congeniaron estupendamente y pronto empezaron a ir a trabajar directamente en la naturaleza, "a plein air", en el bosque de Fontainebleau, de la misma manera que hacían los maestros de la Escuela de Barbizon: Daubigny, Díaz de la Peña o Corot. Incluso cuando Gleyre abandonó las clases a causa de su avanzada edad, en 1864, los cuatro jóvenes artistas continuaron trabajando juntos sin recurrir a ningún maestro directo. Pero Renoir, igual que todos los artistas de su tiempo, deseaba alcanzar pronto el triunfo por lo que no dudó en enviar al Salón de París una obra ese mismo año: Esmeralda bailando con su cabra, inspirada en la novela de Victor Hugo. La obra fue admitida pero posteriormente el propio Renoir no dudó en destruirla ya que no estaba satisfecho con el resultado, práctica bastante habitual en él.En estos años centrales de la década de 1860 Renoir no sólo admira a los maestros clásicos sino que también se interesa por los creadores que han roto los esquemas en su siglo. Delacroix y Courbet serán para el joven pintor dos referencias tremendamente importantes. En 1865 se encontrará con el gran maestro realista en Marlotte, sintiendo una profunda emoción. Este mismo año conocerá a Lise Trehót, amiga de la hermana de su buen amigo Jacques Le Coeur, quien se convertirá en su modelo favorita hasta 1872.Las ansias de triunfo en el Salón le llevaron a enviar obras tanto en 1866 como en el año siguiente pero el jurado las rechazó tajantemente, igual que las enviadas por Manet o Cézanne. Los jóvenes artistas protestan ante la organización y reclaman la organización de un "Salon des Refuses" pero no consiguen sus objetivos. Estos nuevos creadores tienen su centro de reunión en el barrio de Batignoles, concretamente en el café Guerbois, donde Manet se erige en su líder, acudiendo a la tertulia escritores y críticos artísticos como Emile Zola, uno de los primeros defensores de las nuevas ideas.Renoir va recibiendo algunos encargos que le sirven para superar su desgraciada situación económica, similar a la de sus compañeros, tal y como se recoge en estas palabras: "No comemos todos los días, pero aún así estoy de buen humor. (...) Monet nos invitaba de vez en cuando a comer. Y entonces nos atiborrábamos de pavo mechado, para el que había vino de Chambertin". Monet y Renoir utilizarán como modelo, en el verano de 1869, un cabaret flotante en la isla de la Grenouillère tomado directamente del natural, interesándose por el cambio de tonalidades en los objetos según la luz incida en ellos o por las atmósferas creadas por el aire alrededor de esos objetos. Estaba surgiendo el impresionismo.Un cambio de aires en el jurado del Salón de París permitió que en los últimos años de esta década los jóvenes creadores mostraran sus obras en la exposición oficial. Pero en julio de 1870 estalla la Guerra Franco-Prusiana y todos los artistas, en edad militar, son llamados a filas. Algunos, como Monet, abandonan Francia pero Renoir fue destinado al 10º regimiento de Cazadores, en Tarbes. Allí permanecerá hasta su desmovilización, el 15 de mayo del año siguiente. Su regreso a París coincide con los días de la Comuna, que será cruelmente sofocada por el ejército.Las consecuencias de la derrota de Napoleón III ante Alemania afectarán también al campo del arte ya que el nuevo jurado del Salón rechazaría sistemáticamente toda innovación, no dudando en criticar e incluso ridiculizar las obras de los jóvenes creadores. La situación económica de éstos, procedentes en su mayoría de familias sin grandes recursos, se hará cada vez más asfixiante por lo que pronto surgirá la idea de fundar una asociación de artistas encaminada a exponer sus trabajos al margen de las instituciones oficiales. Algunos marchantes como Durand-Ruel o Ambroise Volard empezaron a interesarse por las obras de los rebeldes y compraron sus lienzos, aun a riesgo de perder dinero. La apuesta de los jóvenes creadores era cada vez más fuerte y en diciembre de 1873 fundan la Sociedad anónima cooperativa de artistas pintores, escultores, grabadores. La primera exposición de este grupo se celebró entre el 15 de abril y el 15 de mayo de 1874, exhibiendo sus trabajos un total de 30 artistas entre los que encontramos a Boudin, Pisarro, Guillaumin, Cézanne, Monet, Gautier, Sisley, Renoir, Morisot y Bracquemont. La muestra se llevó a cabo en las salas cedidas por el fotógrafo Nadar, en el boulevard des Capucines. Acudieron unos 3.500 visitantes que, en su mayoría, se mofaron de lo allí expuesto. Louis Leroy, el crítico de la revista "Chirivari" aludió peyorativamente a los miembros del grupo llamándoles impresionistas, tomando el título de un cuadro de Monet para hacer una irónica burla de la muestra, pero el nombre gustó a los miembros del grupo que desde ese momento se denominaron asi.Renoir vendió tres de las obras presentadas pero su mala situación económica le llevó a convencer a Berthe Morisot y Monet para que organizaran una subasta pública en el Hôtel Drouot, en marzo de 1875. Las ventas serán escasas pero conocerán a Victor Chocquet, un admirador de Delacroix que se convertirá en uno de los más firmes defensores de la nueva pintura.Al año siguiente los impresionistas volvieron a realizar su segunda exposición, esta vez en la galería de Durand- Ruel. Renoir acudió con quince cuadros, entre otros Desnudo al sol. El crítico Albert Wolff escribió en "Le Figaro": "Cinco o seis locos se han encontrado aquí, obcecados por su aspiración de exponer sus obras. Mucha gente se destornilla de risa por estas chapuzas" catalogando el Desnudo de Renoir como un "amasijo de carnes en descomposición". La respuesta del pintor ante tan graves críticas será realizar su obra maestra:  Le Moulin de la Galette, presentada junto a otras veinte a la tercera muestra impresionista, celebrada en 1877 en la rue Le Peletier. Renoir será uno de los principales organizadores pero las ventas serán ridículas. Sin embargo, Pierre consigue recibir interesantes encargos como retratista, entre otros los de Madame Chapentier y la actriz Jeanne Samary, una de sus modelos favoritas en estos momentos.La pintura de Renoir empezará a conseguir cierto éxito en los años finales de la década de 1870, momento en el que su hermano Edmond escribe un artículo favorable en la revista "Vie Moderne", organizando su primera exposición individual. No enviará ningún trabajo a las tres exposiciones siguientes de sus compañeros impresionistas, ya que existían desacuerdos de carácter político entre él y algunos de sus camaradas, rechazando las ideas anarquistas y socialistas de varios de ellos.Gracias a los retratos Renoir consigue una estabilidad económica que le permite realizar un viaje a Argelia, en marzo de 1881, y a Italia, en el invierno de ese año. Visitará Venecia, Florencia, Roma, Sorrento y Capri, admirando las obras de los maestros del Renacimiento y del Barroco, especialmente Rafael. Y es que en estos primeros años de la década de 1880 la pintura de Renoir -al igual que algunos de sus compañeros como Monet y Pissarro- vive un periodo de crisis. Pero mejor dejemos que sea el propio pintor quien nos cuente cómo se sentía: "Hacia 1883 yo había agotado el impresionismo y al final había llegado a la conclusión de que no sabía ni pintar ni dibujar. Dicho en pocas palabras, el impresionismo llevaba a un callejón sin salida (...) en concreto, me di cuenta de que nuestro estilo era demasiado formalista, que era una pintura que llevaba a uno permanentemente a compromisos consigo mismo. Al aire libre la luz es más variada que en el estudio, donde sigue inalterable para todo propósito y tarea. Pero justamente por esta razón la luz juega un papel excesivo al aire libre. No se tiene tiempo para pulir una composición, uno no ve lo que hace. Recuerdo que una vez una pared blanca proyectaba sus reflejos sobre mi lienzo mientras pintaba. Yo seleccionaba colores cada vez más oscuros, pero sin éxito; pese a mis intentos, salía demasiado claro. Pero cuando más tarde contemplé el cuadro en el estudio, parecía completamente negro. Si un pintor pinta directamente del natural, en el fondo no busca sino efectos del momento. No se esfuerza en plasmar, y pronto sus cuadros se hacen monótonos". Este momento de crisis recibe el nombre de "periodo seco". Se interesará por la pintura de Ingres y cuidará más su dibujo, haciendo hincapié en el modelado, al tiempo que emplea un colorido más frío y suave. Las bañistas que pintará en esta década serán excelentes ejemplos de esta nueva manera de trabajar, tremendamente clasicista, aunque sin perder la frescura del impresionismo. Pero no siempre se encontrará satisfecho con los resultados de la nueva experimentación, entrando en épocas depresivas e incluso llegando a destruir todos sus trabajos de una temporada, como ocurrió en octubre de 1886. Las dudas acerca de su trabajo se extienden incluso a su marchante, Durand-Ruel, quien rechaza su nuevo estilo, sumiendo al artista en nuevos periodos de depresión.A principios de esta década de 1880 iniciará un estrecha amistad con una joven natural de Essoyes llamada  Aline Charigot, quien se convertirá en su modelo favorita en esta época. La bella joven encandilará al ya maduro artista y el 23 de marzo de 1885 nacerá el primer hijo de la pareja. Pierre. Renoir y Aline formalizarán su relación al contraer matrimonio civil el 14 de abril de 1890; dos hijos más nacerán de esta relación: Jean, el famoso director de cine, el 15 de septiembre de 1894, y Claude, llamado "Coco", el 4 de agosto de 1901. Para cuidar a los pequeños contaron con la ayuda de una prima de Aline, Gabrille Renard, que se convertirá en la modelo favorita del pintor hasta que ella se case en 1914.La fama de la obra de Renoir empieza a traspasar las fronteras de Francia gracias a las exposiciones organizadas por Durand-Ruel en Londres, Boston, Nueva York y Berlín, después de la celebrada en París durante el mes de abril de 1883 que mostró 70 cuadros. Los coleccionistas norteamericanos empezarán a manifestar una especie de fiebre por sus trabajos, adquiriendo buena parte de su producción que hoy se pueden contemplar en los museos y colecciones de la mayoría de las ciudades de los Estados Unidos. El grupo vanguardista belga de "Les Vingt" invita a Renoir a sus exposiciones de 1886 y 1890. Todo esto nos pone de manifiesto cómo el pintor se cotiza cada vez más y consigue escapar de los apuros económicos, especialmente desde la gran retrospectiva celebrada en 1892, reuniendo para la ocasión 110 cuadros. El Estado francés comprará uno de ellos para el Museo del Luxembourg: Yvonne y Christine Lerolle al piano. El éxito le permitirá realizar un viaje muy deseado: su destino es España, acompañado por el editor Paul Gallimard. La colección de Velázquez, Tiziano y Goya del  Museo del Prado causará una profunda impresión en el pintor, al igual que los frescos de San Antonio de la Florida ejecutados por el maestro aragonés. En 1896 realizará otro viaje, ahora a la localidad alemana de Bayreuth, para conocer el festival Wagner pero le resultó muy aburrido. Dos años más tarde será Holanda el nuevo destino, sintiéndose más interesado por la pintura de Vermeer que por Rembrandt.La enfermedad será la triste compañera de las tres últimas décadas de la vida de Renoir. Uno de sus primeros ataques de reuma, que le provocará una parálisis facial, se produce en diciembre de 1888. Para evitar que la enfermedad se radicalice, huirá del frío y buscará lugares cálidos, dirigiéndose hacia el Mediterráneo. Al reuma debemos añadir periódicos ataques de gota, acudiendo a los balnearios con cierta frecuencia para curarse. Las dolencias reumáticas serán cada vez más fuertes, provocando la deformidad de sus manos y brazos. Con vendas evitaba que las uñas crecieran dentro de la carne y para pintar se ataba los pinceles entre los rígidos dedos -"Ya ve usted. ¡No se necesitan manos para pintar!" decía al marchante Vollard-. Pesaba poco más de 48 kilos en 1907 y tres años después quedó postrado en una silla de ruedas, llegando a tener que utilizar un armazón de alambre a la hora de tumbarse en la cama para que las sábanas no rozaran su débil cuerpo. Y aún así su capacidad de trabajo será excepcional, haciéndose construir un caballete en el que el lienzo se podía enrollar como si se tratara de un telar. No olvidemos que su producción alcanza las 6.000 obras, siendo superado en número por muy pocos pintores. Incluso en estos años de grave enfermedad se dedicó a la escultura, utilizando al escultor Ricardo Guinó, alumno de Maillol, como ayudante, indicándole desde su silla de ruedas cómo debía modelar, llegando e entenderse sólo con breves sonidos.Las obras de esta etapa madura están caracterizadas por el vibrante chisporroteo del color, combinado con un potente modelado y un acertado dibujo. El color es aplicado con pinceladas rápidas y relajadas, recuperando el interés por la luz de sus años juveniles, destacando las tonalidades rojizas como preferidas. Algunas de sus obras gozan del clasicismo de Rubens al emplear contundentes modelos desnudas dotadas de gracia y alegría -"Miro un desnudo; hay miriadas de pequeñas motas de color. Tengo que buscar aquéllas que hagan de esa carne, sobre mi tela, algo que viva, algo que se mueva" comentaría el propio artista-. Y lo más sorprendente es que, a pesar de su delicado estado de salud, todas estas obras tardías están envueltas en un halo de felicidad, de romanticismo bucólico, recordando a la mítica Arcadia.Desde 1907 Renoir se instala en Cagnes-sur-Mer, a orillas del Mediterráneo, buscando el clima cálido que haría más llevadero su mal. Compró una finca denominada "Les Colletes" donde se hizo construir un taller que se convertirá en su último refugio. Los premios y honores le llegan desde diferentes lugares, siendo nombrado en 1911 Oficial de la Legión de Honor. Al año siguiente se publica un artículo sobre su obra en la prestigiosa revista "Scribner´s Magazine" de Nueva York y ese mismo año Maier-Graefe publica la primera monografía sobre el artista. Sus obras alcanzan precios cada vez más altos en las subastas. Pero la enfermedad le sigue castigando y él busca en la pintura su único refugio.La Primera Guerra Mundial provoca la movilización de Pierre y Jean, recibiendo al poco tiempo diversas heridas. Recuperados, vuelven al frente y Jean es de nuevo herido, consiguiendo recuperarse. Sin embargo, en 1915 Renoir recibe un durísimo golpe: Aline fallece víctima de la diabetes el 27 de junio en un hospital de Niza, tras un breve periodo de tratamiento. Tenía 56 años.Pierre continúa buscando en la pintura su vía de escape. "Todavía hago progresos" comentaba. Fue a París en 1919 para contemplar como una de sus obras estaba expuesta junto a Las bodas de Caná de Veronés. El 3 de diciembre de ese año fallecía el pintor en Cagnes, tras haber pedido un lápiz para dibujar, diciendo, según se cuenta: "Flores" antes de fallecer. Tres días más tarde era enterrado en Essoyes junto a su esposa. En los últimos años de su vida fue frecuentemente visitado por los jóvenes creadores, entre ellos Matisse o Modigliani, que veían en el anciano pintor a un fuerte estímulo para continuar con sus trabajos, a pesar de que sus estilos no tuvieran mucho en común.