Mostrando entradas con la etiqueta Nacidos en 1898. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nacidos en 1898. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de julio de 2011

Maurits Cornelis Escher


Dibujante y artista holandés. Tras estudiar el grabado sobre linóleo en Arnhem, entre 1919 y 1922 estudió en la Escuela de Arquitectura y Diseño Ornamental de Haarlem. En 1922 se trasladó a Italia, donde fijó su residencia. Viajó luego por Suiza y Bélgica, hasta establecerse definitivamente en la pequeña localidad holandesa de Baarn en 1941.

Beldedere
A esas alturas, la fama del artista no sólo recorría Europa sino todo el mundo; por ello, cuando en 1954 decidió exponer sus trabajos más recientes en Washington, logró vender los más de cien grabados que había seleccionado para la ocasión, algo casi imposible de conseguir en el caso de artistas que apuestan por obra gráfica.

Su progreso en todos los órdenes culminó con la creación de la Fundación Escher hacia el final de su vida, justamente en 1968. Por desgracia, esta institución, nacida para salvaguardar la obra del artista holandés, no fue capaz de evitar la adquisición de la mayor parte de sus fondos por un galerista norteamericano en 1981; posteriormente, ese fondo fue vendido a distintos clientes, lo que supuso la dispersión inevitable de la obra de Escher por diversas colecciones públicas y privadas.
En un principio, Escher se mostró como un heredero directo de la escuela holandesa, con una obra primeriza en la que abundan los paisajes y escenas de las ciudades de ese país y de Italia. En esta época inicial, el holandés era un artista con tendencia abiertamente clasicista o academicista, en consonancia con el momento; sin embargo, su arte comenzó a interiorizarse a lo largo de su prolongada estancia en Italia.

Vínculos de unión
Para estos años había cuajado su particular poética, con figuras de animales que se entrelazan caprichosamente para formar bellos, fantásticos y hasta fascinantes conjuntos, en los que se echa de ver un innegable onirismo; del mismo modo, Escher se dio a la creación de bellos patrones geométricos, en línea con artistas del pasado y otros contemporáneos que habían apostado por ese tipo de arte y su aplicación al diseño industrial (como William Morris o los Delaunay, Robert y Sonia).

Galería de pintura

Al mismo tiempo, Escher comenzó a trabajar en sus ilusiones espaciales, con edificios en los que las escaleras ascienden a la parte baja y descienden hacia la alta en un impresionante juego de perspectivas; del mismo modo, las leyes físicas parecen derrotadas en sus corrientes de agua, que descienden en su subida para caer en sorprendente cascada hasta la que es su propia fuente. En estos y otros exponentes de su arte, la ilusión creada sólo es posible sobre el papel; por el contrario, si hubiese que desarrollarlas en tres dimensiones, sus propuestas resultarían imposible de todo punto.

Los biógrafos de este artista recuerdan la profunda impresión que en él causo su primera visita a España en 1925 y, muy en particular, su contacto directo con La Alhambra granadina; en ella, su decoración geométrica y su característico entrelazamiento presentan no pocos puntos de contacto con la poética escheriana. Todavía en 1936 Escher volvió a Granada y, fascinado como estaba por el arte musulmán, copió muchos de sus motivos para incorporarlos a su propio universo. El influjo hispano-árabe se percibe particularmente en la segunda etapa de su obra geométrica, correspondiente a los años que vivió en Suiza; para estos años, Escher es un maestro consumado en la técnica de composición a modo de teselas, como el llamaba a sus originales ensamblajes de piezas en sorprendente simetría o asimetría.

Manos pintándose

En su particular apuesta estética, Escher se sumó a dibujantes técnicos, arquitectos y teóricos de las matemáticas, como él mismo gustaba de recordar a menudo. Con ellos, reconocía tener mayores puntos de contacto que con la práctica totalidad de los artistas plásticos; con ellos, de hecho, mantuvo una relación fluida que se plasma en su correspondencia privada. Por todo ello, no puede sorprender que, en 1958, Escher llegase a plasmar por escritos algunos de sus principios teóricos.


La obra de Escher, caracterizada pues por el estudio detallado de los efectos ópticos y del motivo decorativo, constituye una de las más originales e idiosincrásicas del siglo XX. Espléndido dibujante, exploró las contradicciones de la perspectiva tradicional en la forma de paisajes e imágenes "imposibles" dotados de una insólita belleza.


Reptiles
Escher, el arte de lo imposible
Animación inspirada en las escaleras infinitas de Escher

sábado, 9 de abril de 2011

Joaquín Peinado


 Joaquín Ruiz-Peinado Vallejo nace en Ronda el 19 de Julio de 1898. Muy pronto destacarían sus aptitudes para el dibujo, lo que hizo que se matriculara en 1918 en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, siendo becado durante tres cursos en el Monasterio de Santa María de El Paular (1921-1923). En 1923, una vez superados sus estudios, marcha a París, donde se establecería de manera continuada. Desde su llegada se integra en el mundo artístico, conformando junto a otros españoles como Manuel Ángeles Ortiz, Hernando Viñes, Francisco Bores, Pancho Cossío y Picasso -con el que mantuvo una especial amistad- la llamada Escuela Española de París.


Sigue manteniendo contacto con sus amigos de España, como Federico García Lorca, al que conoció en Málaga en 1918, y sobre todo, con Francisco García Lorca con el que se encontraba muy unido. Asimismo, continuaría formando parte de la vida artística española, participando en la mítica Primera Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos en 1925, e ilustrando las revistas Litoral, Gallo y La Gaceta Literaria, así como La flor de Californía de José María Hinojosa. La Diputación de Málaga le reconocería en 1929 con el premio de pintura junto a José Moreno Villa en la Exposición Arte Regional Moderno en la Casa de los Tiros de Granada. Mantendría relación con las artes escénicas, participando en Un Perro Andaluz (1929) y La Edad de Oro (1930) -de su amigo Buñuel- o como escenógrafo y figurante en Carmen de Feyder (1925). Igualmente, y en 1926, participaría en la representación de El retablo de Maese Pedro de Falla en Ámsterdam junto a Buñuel, Cossío, Viñes y Ángeles Ortiz.


Su trayectoria artística lo llevaría a ocupar un puesto destacado dentro de la Escuela de París; sus méritos artísticos serían reconocidos ostentando los cargos de director de la Sección de Pintura de la Unión de Intelectuales Españoles, la vicepresidencia de la misma y el nombramiento por la UNESCO como delegado de la Sección de Pintores Españoles de la Escuela de París.


En 1946 sería uno de los organizadores de la exposición Arte de la España Republicana. Artistas españoles de la Escuela de París, celebrada en Praga. Desde esta fecha serán frecuentes sus exposiciones internacionales, ya sean individuales o colectivas, siendo agrupado dentro del mejor arte francés de la época. Del mismo modo y en paralelo a esta fecha (desde 1945) un estilo personal acompañará su vida, alternado con experimentos abstracto-geométricos donde se denota en la importancia del modelo, lo estricto del dibujo, la racionalización de lo representado y el uso del color con calidades de acuarela. En 1969 regresa a España gracias a la exposición en la Dirección General de Bellas Artes que consagra su figura en nuestro país.


Peinado es considerado pieza fundamental para la revisión del arte español contemporáneo y la llamada Escuela de París, así como por su acercamiento a lenguajes plásticos como el Neocubismo, la Figuración Lírica o la abstracción geométrica.


Muere en París el 13 de Febrero de 1975